viernes, 6 de mayo de 2011

Osama Bin Laden, el mito.


Idolatría Pagana

Imágen retocada del supuesto cadáver

Uno de los problemas no resueltos por la globalización y la hiperestimulación mediática es que nada es lo suficientemente importante.
El impacto gráfico que bombardea al 'usuario' común, cualquiera sea el servicio que usufructe, lo mantiene dormido, sin capacidad de asombro y por ende hambriento de experiencias de 'shock'.
Si no hay imagen, no existe.
¡Osama Vive!



Si de verdad Bin Laden ha muerto, un error mayúsculo para el gobierno de EE.UU. (para la colección de errores capitales) sería dejarlo vivir en el mito irresoluto de lo invisible. Para el ciudadano moderno la imagen es la única moneda de cambio válida y legítima no existiendo certeza absoluta fuera de la relación icónica y casi holográfica de lo que se designa.

Y es ahí dónde surgen los mitos. Cuando la sociedad no tiene las herramientas para entender fabrica sus propias conjeturas, hoy por hoy cualquier teoría de la conspiración suele satisfacer los vacíos oficiales y por ende es común especular acerca de posibles manejos inapropiados de la información.
En un país de literatos, la narración sabrosa, la imagen llena de morbo tiene más sentido que la correcta y escueta información.

Santo Tomás estaría feliz de tener tantos adeptos. Si no está la fotografía, si no está el video, todo no pasa de ser una anécdota.
Hasta hoy y lejos de las imágenes retocadas -para lo cual somos expertos- Osama Bin Laden está vivo, con Elvis en Graceland, con Michale Jackson en Neverland, con Jimmy Hendrix y Herman Hesse en Valparaíso, o más probablemente con Hitler en la Patagonia argentina.

Recomendación
Señor Obama,Como buen pescador deportivo
¡No tire la presa al mar jamás antes de fotografiarla!
De lo contrario nada creerá que lo pescó. Pêor aún, se pensará que nunca sucedió.

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